La violencia volvió a golpear el corazón de una comunidad cristiana. Esta vez ocurrió en Colombia, donde un ataque con drones explosivos contra una iglesia dejó un niño fallecido y varias personas heridas, recordándonos que, aún en pleno siglo XXI, muchos creyentes continúan atravesando tiempos de dolor, incertidumbre y persecución.

Los hechos ocurrieron en una zona rural del municipio de Tibú, en el departamento de Norte de Santander, una región marcada por la presencia y los enfrentamientos entre grupos armados ilegales. De acuerdo con los reportes preliminares, uno de los artefactos explosivos impactó cerca del lugar donde se encontraban varios menores de edad, provocando la muerte de un niño de tan solo diez años y dejando heridos a otros civiles. Además, la iglesia cristiana sufrió daños estructurales producto de la explosión. Las autoridades y organismos internacionales condenaron lo sucedido, calificándolo como un ataque indiscriminado contra la población civil.

Ante noticias como esta, es inevitable preguntarnos: ¿Dónde está Dios en medio del sufrimiento? ¿Cómo debe responder la Iglesia cuando el dolor toca sus puertas?

La Biblia nunca prometió que los seguidores de Cristo estarían exentos de tribulaciones. Por el contrario, Jesús advirtió a sus discípulos:

«En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33)

Estas palabras no son una invitación al temor, sino a la esperanza. Cristo reconoció la realidad del sufrimiento humano, pero también afirmó su victoria definitiva sobre el mal.

Desde los primeros siglos, la Iglesia ha caminado entre persecuciones, dificultades y pruebas. Los creyentes del libro de los Hechos fueron encarcelados, amenazados y dispersados; sin embargo, continuaron anunciando el evangelio con valentía. Lo que parecía ser una derrota se convirtió en una oportunidad para que la fe se extendiera aún más.

Hoy, la situación de nuestros hermanos en Colombia nos recuerda que la Iglesia sigue siendo llamada a permanecer firme. No con odio ni deseos de venganza, sino con la convicción de que la luz de Cristo brilla con mayor intensidad en medio de la oscuridad.

El apóstol Pablo escribió:

«Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.» (2 Corintios 4:8-9)

Estas palabras cobran un profundo significado cuando vemos comunidades enteras enfrentando la violencia sin renunciar a su fe. Aunque el dolor es real y las lágrimas son inevitables, Dios permanece cercano a los quebrantados de corazón.

Como Iglesia global, este acontecimiento también nos llama a actuar. Podemos orar por las familias afectadas, interceder por la paz en Colombia, acompañar a quienes sufren persecución y recordar que nuestros hermanos y hermanas alrededor del mundo necesitan ser sostenidos por el amor y la unidad del cuerpo de Cristo.

Romanos 12:15 nos exhorta: «Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran». Hoy, lloramos junto a una comunidad que perdió a uno de sus pequeños. Oramos para que el Señor consuele a sus padres, fortalezca a los heridos y traiga justicia y paz a una región golpeada por la violencia.

Los tiempos difíciles no son evidencia de la ausencia de Dios. Muchas veces son el escenario donde su gracia se manifiesta con mayor poder. La historia de la Iglesia demuestra que, aun bajo presión, la fe persevera, la esperanza permanece y el evangelio continúa transformando vidas.

Que esta dolorosa noticia nos impulse a mirar nuevamente a Cristo, el Príncipe de Paz, y a recordar que ninguna circunstancia puede separar a los hijos de Dios de Su amor.

«¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución…? Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.» (Romanos 8:35, 37).

Fuentes consultadas:

  • Infobae: ataque con drones en Tibú dejó un niño fallecido y varios heridos.
  • Pronunciamiento de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia.
  • Información complementaria recogida por medios cristianos y nacionales sobre el hecho.

Por SomosIDP

Somos IDP es un canal de noticias y recursos de la Iglesia de Dios de la Profecía.